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Un crimen de género cada dos días

Julio atraviesa el verano como el mes más violento de todo 2015, cinco mujeres -y el novio actual de una de ellas- asesinadas desde el día 3 hasta ayer, seis cadáveres, un crimen de género cada dos días... Las viejas cifras del terrorismo, los datos ancestrales del machismo. El terrorismo machista.

El asesinato conocido ayer en Málaga deja cinco mujeres muertas a manos de sus parejas o ex parejas en 13 días (en realidad, 12, porque el crimen se produjo en la noche de anteayer), la media más alta de un año que ya lleva 22 víctimas por culpa de la violencia de género, «la más vergonzosa violación de los derechos humanos», según la ONU, «un problema de salud mundial de proporciones epidémicas», en palabras de la OMS.

Al menos, aun siendo 22 escándalos, las asesinadas en 2015 representan la cifra más baja desde 2003 a 15 de julio. En 2007 iban 42 muertas, en 2010, 40; y el año pasado, 29. A día de hoy, quedan tres casos por investigar, que podrían elevar a 25 las víctimas hasta mediados de julio, lo que seguiría siendo, estadísticamente, mejor que los 10 años anteriores.

Pero, en 2015, este julio en España no es sólo el mes con más crímenes de género del año, sino la quincena. Es decir, en 13 días de julio ya ha habido más asesinatos machistas que en cualquier mes entero de este año. Porque, hasta ahora, este ránking negro de posesión y rojo de sangre lo ostentaban marzo y mayo, con cuatro mujeres asesinadas cada uno. Después fueron junio, con tres; enero y febrero, con dos; y abril, con una.

Pero julio irrumpe con saña y números mayúsculos. ¿Por qué?

Desmintiendo la creencia popular, el calor no explica la violencia de género. La explica la convivencia y el control. «Hay dos factores: el hombre convive más tiempo con la mujer. Y, en los separados, el cambio en las rutinas de ellas intensifica el control de ellos, los enerva».

Lo dice el forense Miguel Lorente, que al poco tiempo de llegar a la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género se preguntó el por qué de las estadísticas veraniegas del machismo. «Cuando llegamos a la Delegación vimos que julio y agosto tenían los mayores índices de asesinato. La media era de cinco o seis crímenes por mes, picos que no se daban en otros meses como media. El primer factor, las vacaciones y el tiempo juntos, era evidente. Pero al ver que las cifras también se disparaban entre las parejas que ya estaban separadas nos pusimos a investigar por qué».

En el equipo del ex delegado del Gobierno se llegó a la conclusión de que «las rutinas» aparecían como un factor determinante. «En las parejas que conviven se produce un cambio en las rutinas. Hay más espacios en común, más tiempo juntos y más conflictos generados alrededor de la familia. Y en las parejas que ya están separadas, el control del hombre separado se dispara, porque las rutinas de la mujer cambian, ella tiene más tiempo de ocio, sale más, hace cosas distintas a las de todo el año. Y eso al hombre controlador le vuelve loco. Y entonces se llega a lo que llamamos el punto de no retorno». El crimen.

En verano, más sangre

Si la tendencia y los estudios sobre violencia de género llevan años demostrando que en verano hay más sangre (y también más violencia que no llega a verse), ¿qué hacer?

«Si cada vez que llega el verano hay campañas específicas de tráfico, de salud o contra los incendios porque se sabe que hay más riesgo, ¿por qué no se aumentan las campañas frente a la violencia de género en este tiempo? Si sabemos que se incrementa el riesgo, aumentemos la prevención», se pregunta, queja incluida, el ex delegado del Gobierno contra la Violencia de Género.

Los responsables actuales del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad reconocen que, aunque no hay una campaña específica de verano, «se está alargando la dirigida a los jóvenes, que se lanzó en mayo, y ultimando dos grandes actos para julio».

La próxima semana se celebrará una jornada sobre el teléfono 016 «con presencia al más alto nivel institucional» y a finales de julio se organizará un evento «con información específica sobre qué es la violencia de género». El Gobierno quiere publicitar «al máximo» ambas acciones. Y anuncia, sin demasiados detalles aún, una gran campaña «a la vuelta del verano».

Mientras, julio llega a su mitad con un reguero de muertes asustando a la estadística.

El mes tan criminal se estrenó el día 3, cuando un hombre de 37 años ejerció la forma extrema de control sobre su ex pareja, de 30. La espió, la siguió y la abordó a tiros cuando ella estaba con su novio actual, probablemente una rutina nueva en ella. El ex compañero sentimental atentó contra ambos y los mató en Arbo (Pontevedra). Poco después fue detenido. Oficialmente no había constancia de violencia de género comunicada porque no existían denuncias previas.

Dos días más tarde, el 5 de julio, un hombre de 65 años mató a su mujer, de 68, en Asturias y se suicidó. Previamente había agredido a la anciana a la que ambos cuidaban. Tampoco existían denuncias previas.

El 9 de julio un joven de 30 años acuchilló a su ex novia, más joven aun (22), en Arganda (Madrid) y se ahorcó. No había denuncias previas, pero los testimonios del entorno de la mujer arrojan la evidencia de un noviazgo de maltrato constante.

Un día después, el 10 de julio, un hombre preparó un bidón de gasolina y entró en la tienda donde trabajaba su novia en Santa Cruz de la Palma (Canarias). La roció y le prendió fuego. Las salpicaduras le hirieron. A ella las llamas la mataron. No había denuncias, pero también sus conocidos hablaron de control, «celos» y violencia previa.

Y ayer en Málaga, la última sangre. Probablemente, por ahora.

ENLACE; http://www.elmundo.es/espana/2015/07/16/55a6d312268e3e9c2a8b45a4.html.



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